un escrito para Marta Higueras ConCejal de Madrid de Pilar
Iglesias psicoanalista
Comienza así este Retrato de chabolista con piso.
Los dos párrafos que hemos citado continúan plenamente vigentes más de
veinticinco años depués del inicio de la operación. Por poner un ejemplo
inmediato, la introducción en Google de unas siglas clave
como OREVASA (Ordenación y Remodelación de
Vallecas S.A.) (la empresa de capital público y gestión mixta público-vecinal
encargada de gestionar la macrosuboperación de Palomeras) no produce más
que 17 enlaces. No vamos a extendernos en la descripción de la
Remodelación de Barrios; en esta misma biblioteca se encuentra el texto
con el que esta operación urbana se presentó al concurso de Buenas Prácticas de
Naciones Unidas en el año 1996 resultando catalogada como GOOD (Un ejemplo de participación
y renovación urbana: la remodelación de barrios en Madrid (España)). La
lectura de este texto, que vendría a ser la versión oficial de
la operación permite hacerse una idea global de su desarrollo y características
principales.
En los textos consultados, incluido el libro
aquí reseñado, se detecta una doble actitud que mezcla la ilusión y la emoción
frente al proceso con un cierto desánimo y decepción en cuanto a los
resultados.
Este desánimo tiene diversas vertientes: en general da la impresión de
que los vecinos no pudieron o no supieron adaptarse a sus nuevos barrios (sobre
este punto planea la sombra de la llamada crisis social de los
años ochenta, aunque Villasante et al. (1989) se preguntan por cuál
hubiera sido el desarrollo de la misma en los viejos barrios); el movimiento
vecinal madrileño se descompuso tras la operación (tras la consecución de
objetivos y la incorporación de muchos militantes a los nacientes partidos
políticos de izquierda);
Así fue, erste fue uno de los ejercicios que se hicieron en los años de
la llamada democracia española, donde el tejido social, producido como se
produce la población civil, lo estudié lo sigo estudiando cuando trabajé
variosaños, directamente, en la "ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL QUE SE LLEVÓ A
CABO EN LOS AÑOS
Las Asociaciones de Vecinos, potentes, como por ejemplo LA de ASVEYCO,
donde algunos, muchos, trabajamos, después de nuestros trabajos cotidianos, en
dar clases dentro de CEPA de la Asociación. Alfabetiación, principalmente, y
graduado Escolar, certificado de Estudios Primarios, se llamaba.
el resultado físico de la operación encuentra numerosas lagunas (con bloques
modernos); se lamenta la ausencia de figuras alternativas de construcción de
ciudad (inclusión de operaciones públicas de alquiler o exploración de nuevos
tipos de vivienda)...
La Remodelación a vista de pájaro
¿Qué características resumen esta operación? ¿Por qué tiene
interés reseñar hoy este libro en un boletín sobre mercado inmobiliario?
- ¿En
qué consiste la operación? En primer lugar,
más allá de otras consideraciones, nos encontramos con un objetivo muy
ambicioso y claro: «Un objetivo enunciado explícitamente era que el precio
a pagar por la nueva vivienda nunca superara el 10% de los ingresos
familiares» (Castro, 1996).
- ¿Quién
pone en marcha y pilota el proceso? En segundo lugar,
la fuerza motriz que impulsó todo el proceso no fue otra que la de los
ciudadanos de a pie; «[...] los vecinos son el sujeto activo de los
problemas que plantean la necesidad de las remodelaciones. Conforman una
fuerza política que los transformará en agente histórico y su incidencia
en todos los planos y durante todo el proceso los sitúa como autores de
las transformaciones de sus condiciones de vida» (Hernández, 1987).
- ¿Qué
diferencia esta operación de otras políticas de vivienda social? No
sólo se obtendría una vivienda, sino que «estas viviendas estarían en el
mismo lugar que las anteriores y su construcción se controlaría por los
futuros usuarios hasta en los más mínimos detalles» (Leal y Tobío, 1986).
- «[...]
el Estado reconoció por fin el derecho de encauzar el valor urbano en
favor de quienes habían construido la ciudad --no de los propietarios del
terreno ni de los presuntos promotores que desaban lucrarse con la
urbanización[...]-- Y se volvió a proyectar la política urbana de manera
que el cinturón interior del núcleo de Madrid fuera habitado por los
pobladores de las barriadas de chabolas una vez que estas últimas se
hubiesen eliminado: renovación urbana, pero no remoción social»
(Castells, 2001).
- Consiguieron
también ciudad. «Los vecinos pedían viviendas en el mismo
suelo en que residían y en las mejores condiciones de financiación. Y han
conseguido sus pisos en barrios con mejor nivel de urbanización que los
de su entorno metropolitano periférico sin haberse desplazado apenas del
antiguo lugar de residenciay a acambio de un desembolso económico que
difícilmente llega al 10% de sus ingresos familiares» (Villasante et
al., 1989).
- «Otro
aspecto innovador consistió en imponer la participación de los residentes
en el proyecto y aplicación del plan de utilización del suelo y en la
construcción de los bloques de viviendas» (Castells, 2001).
La participación no fue una demanda caprichosa. La desconfianza hacia las
formas de hacer de la administración era máxima, los vecinos tenían
presente el estado desastroso de numerosas promociones sociales del
franquismo, tal como nos recuerda Martín Arnoriaga (1986). Pérez
Pérez y Pérez Pérez (1998) ilustran otro capítulo en el que la
participación fue imprescindible para la llegada a buen puerto de un
diseño físico: el Parque Lineal de Palomeras cuyo proyecto inicial,
previo a la intervención vecinal, situaba la autopista M-40 entre el
parque y las viviendas, alejándolo de éstas y perdiendo la oportunidad de
aprovechar el parque como elemento de amortiguación entre el barrio y la
infraestructura. También resultó decisiva la participación en la
coordinación entre las diferentes instancias administrativas que
complementaban la mera construcción de viviendas, tal como recuerda Félix
López Rey (Hernández, 1987) y como se muestra en la creación
de equipamientos como el Centro
Sociocultural Mariano Muñoz (Bru y Basagoiti, 2001).
- ¿Qué
postura asumió la administración en el proceso, cómo lo valoró? En
cuarto lugar, la administración acaba dando respuesta a las reclamaciones
de los vecinos pero siempre arrastrada por ellos.
«Se produce una especie de vacío de poder en el campo de la
gestión, la planificación, la elaboración de los censos, el diseño, que
terminan por ocupar los propios vecinos a coste, eso sí, de vencer todo tipo de
resistencias inerciales de quien, incapaz de ejecutar, ve con desconfianza que
otro lo haga en su lugar» (Villasante et al., 1989), pero también
por las circunstancias:
«Era una reivindicación de la dignidad exigible por unos
vecinos para los que el hecho de habitar se resumía a existir en unas
condiciones inadmisibles. Y era una reivindicación política formulada en un
momento complejo donde fuerzas de extrema derecha e izquierda podían quebrar la
cuerda floja de mínimo consenso sobre las que caminaban las débiles
instituciones predemocráticas. A nadie convenía que miles de ciudadanos se
manifestaran en la Castellana sumándose con sus legítimas aspiraciones
a un desorden no deseado» (Román, 2003).
La administración hace todo lo posible para que el programa
de Barrios en Remodelación sea una operación irrepetible: «Desde la perspectiva
de la administración, la remodelación se planteó siempre como una operación
especial, cerrada y censada con nombres y apellidos de los beneficiarios», se
realizó bajo un marco jurídico que se encargaba de garantizarlo: «la Orden
Comunicada tenía entre otras cosas la impagable virtud de evitar su
extensión a otras ciudades con similares problemas de vivienda[...] ni de lejos
la remodelación es fruto de la sensibilidad de la
Administración hacia un acuciante problema social» (Villasante et al., 1989).
- ¿Cómo
se financió el acceso de los vecinos a la vivienda? «Hay
que partir de que cuando un núcleo de población se estanca en una
situación marginal y, de la que demuestra querer salir, pero no puede, el
problema se encuentra configurado en términos de demanda insolvente. Existe
un escalón entre el poder adquisitivo de la población y los precios de la
vivienda en el mercado. Es más una cuestión financiera en cuanto a
condiciones de pago aplazado, que de valor de ejecución del producto. La
única salida es subvencionar los costes del capital aplazado, y ampliar
los plazos. Rellenar ese escalón imposible de salvar» (Paredes Grosso, 1983).
Según las condiciones establecidas por la Orden Comunicada,
enunciadas en Castro (1996), el precio que los vecinos
debían pagar por la vivienda se descomponía en:
- 5%
de aportación inicial aportada por el vecino.
- 20%
de préstamo (devolución al 5% de interés anual).
- 75%
de anticipo (devolución sin interés).
Tanto el préstamo como el anticipo se amortizan a 35 años.
Las cuotas de amortización serán crecientes al 4% anual. Los casos de especial
necesidad se beneficiaron de condiciones más ventajosas. A estas condiciones se
les deducían las indemnizaciones por suelo y por la vivienda antigua así como
subvenciones a fondo perdido que en algunos casos podrían alcanzar hasta el 30%
del precio de la vivienda. En el caso de Palomeras se incorporó a la operación
la posibilidad de ingresar en el Banco Hipotecario la
indemnización por la expropiación de la vivienda previa con un interés fijo
negociado en el 13% (quedando el interés global en los pagos a devolver
a la Administración en torno al 1% anual). La inmensa mayoría de los
vecinos optó por la propiedad, es de destacar que hecho el cálculo, las
mensualidades por el alquiler resultaran más elevadas que las de adquisición en
propiedad. También hay que reseñar que estas condiciones fueron únicas a la
operación, el resto de vivienda de promoción pública se regía por otras normas
que elevaban el precio de la vivienda y reducían los plazos de amortización
(las tripas de la gestión se desentrañan en Vinuesa (1987)
y Paredes Grosso (1983)).
- ¿Cuál
fue el saldo económico global de la operación? Según
explica Vinuesa (1987), la inversión pública, en pesetas
de 1986 se descomponía en 159.104 millones de pesetas en obra y 27.614
millones invertidos en la obtención de suelo, a los que hay que sumar
otros 11.000 millones de pesetas en suelo aportado por la
Administración (valorado a precios oficiales de módulo), la inversión
total rozaba por tanto los 200.000 millones de pesetas. La cantidad
recuperada por la Aministración ascendía a unos 62.000
millones de pesetas (aproximadamente un tercio de la inversión). No
acaba de estar claro si estos números se refieren sólo a la construcción
de las viviendas o si incluyen la totalidad de la operación: sistemas
generales, infraestructuras, equipamientos, urbanización y una inmensa
bolsa de suelo público para futuras operaciones. Advierte Eduardo
Hernández (1987) que hay que incluir todos estos parámetros para
esbozar el verdadero saldo económico de la operación. Sin
olvidar un aspecto importantísimo, esta operación fue posible en parte por
la alianza que el sector de la construcción asumió con la
misma, dado que necesitaba un motor que lo mantuviera en
funcionamiento en momentos de recesión.
Este Retrato de chabolista con piso intenta
acometer la labor de disección de la operación, con vistas a comprenderla en su
mecanismo más interesante: la función desempeñada por el tejido social.
Esta labor forense se realiza con vistas puestas en el futuro: «La remodelación
puede ser, en este sentido, un interesante vivero de experiencias que permita
remediar errores pasados y plantear soluciones futuras» (Villasante et al., 1989).
Los autores intentan en todos los capítulos huir de
valoraciones lineales, procurando ofrecer siempre un abanico de categorías de
clasificación que permiten modelizar con mayor sensibilidad la complejidad del
tema. Para ello se asumen tres líneas de trabajo:
- Economía/sociología.
Historia del proceso, contada por sus propios protagonistas con apoyos de
datos estadísticos y cronológicos.
- Ecología
urbana. Análisis del antes y del después de la
operación. Observación de las características físicas de los barrios
resultantes. Si bien el análisis físico de los barrios analizados es
exhaustivo y se ha hecho un esfuerzo por describir la valoración y el uso
que merece el espacio para los vecinos, tanto el público como el de las
viviendas. En cuanto a la relación entre el diseño físico del espacio y la
participación de los vecinos resulta paradigmático el caso de Meseta de
Orcasitas, podemos encontrar descripciones y materiales en el libro
editado por la propia asociación (Martín Arnoriaga, 1986).
Echamos de menos, quizás, la aparición de un análisis que vincule el tipo
y la intensidad de la participación con el resultado físico final, y que
evalúe cómo podría haberse optimizado el resultado físico a través de la
interacción vecinos-técnicos.
- Etnología
ciudadana. Tipos de tejido y usos del espacio que
realizan los ciudadanos. Tejido social antes y después de la remodelación.
Encuesta y percepción del proceso una vez concluido éste.
Este enfoque investigador pretende ahondar en la búsqueda
de conceptos que permitan describir con precisión los resultados, sus virtudes
y sus defectos, intentando consolidar ideas que nos permitan un acercamiento
más sensible a los mecanismos de creación de ciudad. Estas ideas-fuerza serían
lo acogedor y la apropiación: «El espacio no es
algo muerto, es paisaje y por tanto relación entre formas de energía y formas
de conciencia. El sentimiento energético de acogida e integración en el medio
físico acogedor está en relación directa con el concepto de apropiación (que viene
de lo que hemos llamado ``alojarse o ser alojado''). Por tanto, el espacio
físico no es el determinante que crea comunidad y paisaje, sino que es el hacernos
ciudadanos lo que va transformando el paisaje hasta hacerlo apropiado
y acogedor. Hacer ciudades es el resultado de un proceso de conciencia social,
y no al revés. Y no es un puro deseo, sino el resultado de los ejemplos que
hemos analizado, y a lo que hemos llegado en buen número de los capítulos
precedentes. Pero esta metodología, holística y radical, no se apoya en simple
voluntarismo, sino también en datos concretos y técnicas, y ante todo es una
puerta de abrir caminos para la transformación social de la realidad».
No se puede olvidar la variedad de técnicas empleadas para
hacer posible la investigación, nos limitamos aquí a enumerarlas: colaboradores
de barrio, análisis de la documentación, análisis cuantitativo inicial,
entrevistas en profundidad (50 entrevistas), grupos de discusión de ocho
personas procedentes de sectores informales activos de base (diez grupos de
discusión), encuesta (a partir de 500 entrevistas) y puntos
de observación.
Participación y tejido social
En cuanto a los barrios, se clasifican según su tamaño y
origen, tal como se muestra en el cuadro 1.
Cada tipo de barrio vivió el proceso de forma diferente. Según el tipo de
modelo y de participación los resultados fueron notablemente distintos.
Consideramos valioso incluir un análisis detallado de ciertos aspectos del
libro. En adelante, cuando no se espeficique lo contrario, las citas
corresponderán a Retrato de chabolista con piso.
Para empezar, los autores del libro intentan hacer una
valiosa identificación de los agentes que participan en esta historia:
- La
base social: «Recoge al conjunto de los vecinos
interrelacionados entre sí a través de vínculos totales o primarios, de
vecindad o parentesco. Se trata por tanto de comunidades cuya cotidianidad
está impregnada de arquetipos primordiales, sin llegar a recrear valoraciones
propias y manteniendo una pasividad generalizada».
- Los
poderes institucionales: «con una cultura
separada, ni siquiera se encuentran físicamente en los barrios [...] La
racionalidad que busca estar separada y distante, por encima de las
tensiones, sobre las clases sociales, pretendiendo superarlas».
- Los
grupos animadores: «Agregados de pocas personas que
pretenden actuar en la comunidad según esquemas o pautas predeterminadas
en gran medida por una orientación previa [...] su punto de referencia sea
algún horizonte ideológico amplio y externo a la subcultura local, una ideología
que anime al propio grupo y que éste trata de difundir entre los demás
vecinos para influir en ellos de esta forma». Estos grupos animadores
pueden pertenecer a la base social de un determinado lugar o llegar desde
fuera con distintas intenciones: interés, curiosidad, altruismo, deseo de
influencia, «[...] la comunicación que suelen establecer los grupos con
los sectores y la base social [...] se da preferentemente
para actividades concretas y en momentos determinados».
- Los
sectores activos: «[...] viven cotidianamente la vida de
barrio, reproducen las pautas de conducta de la subcultura, estereotipos
de cada lugar. Son, en resumen, uno más de las redes de parentesco y
vecindad, pero destacan de la base social en su conjunto por determinadas
circunstancias que se narran en cada caso. No se trata por tanto de
sectores homogéneos, sino de personas que, en determinados ámbitos
(mercado, bares, parroquia, asociaciones de vecinos, calles y en general
lugares de encuentro), tienen una presencia reconocida tácitamente por los
demás y un influjo notable en sus opiniones [...] lo que predomina es una
cierta inquietud que puede generar activismo por transmformar lo más
cotidiano, su entorno, su vecindario [...] la comunicación entre los sectores y
los vecinos es siempre permanente y circunstancial, aunque renovada».
Hay que destacar que ninguno de estos cuatro modelos es
puro, algunos agentes se van transformando a lo largo de la historia, y en cada
barrio, cada grupo adquiere características y protagonismos diferentes. Esto se
acentúa dado el momento histórico de transferencias y mezclas entre base,
movimiento vecinal, partidos políticos, entrada de éstos en las distintas
administraciones...
Se echa de menos una descripción pormenorizada del papel
asumido por la Coordinadora de Barrios que
posibilitó el despegue de la operación como un todo.
En cada tipo de barrio tomó la iniciativa un agente
distinto, encauzándose el proceso por tres caminos diferentes:
- Ciudadanía:
Se produce por la «confluencia de grupos formales con los sectores
informales [...] en estos casos el énfasis se sitúa en la participación de
los propios vecinos. Se da una confluencia grande entre aquellos grupos
formales que acuden o están en el barrio y los sectores informales de éste
[...] esto hace que el proceso de transformación sea sentido
subjetivamente como algo propio. Hay un alto nivel de control, de forma
que la asistencia técnica es entendida como algo al servicio de los
vecinos dando pie a un alto grado de eficacia en la ejecución. El
resultado final estará definido en términos generales por la
identificación de los nuevos vecinos con el nuevo barrio». Este modelo se
produce principalmente en los barrios-pueblo de tamaño medio.
- Gestión:
Las riendas del proceso las toman los grupos formales y la administración.
«En este caso son los grupos formales del barrio, ya sean Juntas
directivas de asociaciones de vecinos u organizaciones políticas
(habitualmente una combinación de ambas dado que, en cierta forma, es
difícil separar unas de otras) quienes asumen prácticamente por completo
el protagonismo de la remodelación. [...] La sustitución de la
participación directa por mecanismos más o menos sofisticados de
delegación comporta un distanciamiento natural entre el producto final y
sus futuros usuarios» Los resultados de esta forma de hacer se verían
reflejados principalmente en la operación Palomeras, no exenta de
tensiones (Cervera y Hernández, 1978 y López, 1978).
- Populismo:
Se produce cuando desde la administración o desde algún grupo
animador exterior al barrio se arranca el proceso. «[...] Se
asienta en los barrios menos consolidados, con un tejido asociativo débil
y una capacidad de auto defensa o de resistencia casi inexistente. Ya sean
grupos o individuos se termina por imponer un estilo paternal-asistencial
que presenta ula obtención de la vivienda no tanto como un logro del
vecindario sino como el fruto de la mediación de estos portavoces
colectivos o individuales ante la administración. La participación es aquí
tan sólo una caricatura [...] La descohesión comunitaria y la
desvinculación con el producto final, que no se siente como propio, son
los frutos habituales de esta forma de entender y acometer la
remodelación». El prototipo de esta situación se produciría en los barrios
margen.
Cada una de las vías conduce hacia un lugar distinto. Los
autores identifican tres grandes grupos de resultados:
- Tejido
social: «[...] hacen incapié en una serie de
características propias que suponen una incorporación ciudadana a partir
de conservar o reanimar su propio tejido social. Las formas de
adjudicación, la hegemonía de una cultura comunitaria, la falta de
enfrentamientos entre grupos nicos o asociativos, las formas de soluciones
cooperativas ante problemas nuevos de mantenimiento, etc., son algunos
indicadores de lo que llamamos intentos de cultura ciudadana».
- Integración
metropolitana: «aquí juega mucho el carácter de
centralidad del que se parte, el diseño, y también la voluntad de
indiferenciación de los vecinos, que prefieren ser antes una calle, o una
urbanización más, que un barrio diferenciado en cuaqnto que aporte su
propia fisonimía en la ecología urbana.»
- Pobreza
y marginación: «Dicho en otras palabras, en
determinados casos no hay tanto ghetto como antes, pero
en otros sólo se ha conseguido que la marginalidad horizontal se ponga
vertical, y quizás ocupe menos cuelo. Los grados de pobreza perduran, y
aún aumentan en muchos casos con la crisis, de forma que la redistribución
de rentas conseguida no es más que pan para un día.»
La evaluación de cada una de estas situaciones se realiza
de una forma flexible a través de la utilización de unos gráficos piramidales
que permiten comprender la posición relativa de cada barrio entre estos tres
vértices. La relación entre los modelos descritos y los resultados no es
lineal.
Lámina 2.
Situación relativa de cada barrio tras la remodelación
Evaluación de la
Remodelación
La principal crítica que hacen los autores a toda la
operación es que tanto la administración como la mayoría de los técnicos
reprodujeron sin más el sistema y que los movimientos vecinales asumieron tal
reproducción.
Grandes lagunas del proyecto son por ejemplo el
olvido de espacios para la producción y su vinculación con la educación y la
gestión del espacio público y semipúblico, que hubieran podido
dar una cierta autonomía a los barrios y prepararlos de cara a la crisis
social que se produciría al poco de ponerse en marcha la
Remodelación; la ausencia de distintos tipos de vivienda que respondieran a las
distintas situaciones de los vecinos; tampoco se ensayaron fórmulas como las
cooperativas de gestión o modos especiales de financiación ni fórmulas de
propiedad para el suelo público (tales como la cesión, el alquiler o la venta
del derecho de superficie...); faltaron análisis críticos sobre los antiguos
barrios que pudieran incorporar parte de sus valores al diseño de los nuevos
conjuntos, y que en cualquier caso incluyeran la información de la topografía y
del lugar; se falló al no prever que los gastos de viviendas de este tipo
(ascensor, calefacción...) podrían resultar inasumibles para parte de los
realojados.
En general se detecta que los barrios en que fue mayor la
participación fue también mayor la satisfacción. Se puede decir que se hizo
poco por cuidar el tejido social donde éste no tomó de manera firme la
iniciativa. No se valoró como positivo y como un objetivo a potenciar el
mantenimiento de esta participación a lo largo del tiempo. Se hizo también poco
por imitar los modos de los enclaves que mayor éxito tuvieron
(Meseta de Orcasitas, por ejemplo) intentando utilizar sus pautas en los
lugares más conflictivos.
En cuanto a las recomendaciones que se hacen de cara al
futuro, resulta de un interés enorme la aparición del concepto barrio-ciudad,
que los autores del libro desarrollarán en numerosos estudios posteriores:
«Profundizar en la noción barrio-ciudad, muy distinta del barrio-apéndice de la
urbe carente de una lógica propia, es un primer paso. Por ello nada mejor que
aprovechar el sedimento de décadas de conviviencia; impulsar todas las
iniciativas de descentralización metropolitana, que vayan articulando las
partes (barrio) sobre el todo (metrópolis); reducir la dependencia en materia
de empleo y ocio con respeto al centro tradicional creando flujos centrípetos
(entre distritos y barrios) y también centrífugos (de otras partes de la
metrópoli); descentralizar la oferta cultural y su hasta hoy irremediable
localización». Se insiste pues en el modo en que cada propuesta de barrio se
diseñó desgajada del resto, sin que se pensaran verdaderos mecanismos de
integración, ni físicos (continuidad de calles) ni de
uso (equipamientos, lugares de producción) que permitieran que estos
distintos trozos de ciudad funcionaran de forma coordinada.
Cabe destacar que muchas de estas limitaciones se
produjeron por falta de tiempo; al ver que la administración accedía a sus
peticiones, los vecinos tomaron como gran preocupación ver llegar el proceso a
buen puerto: querían las viviendas.
Y como conclusión, la pregunta que se hacía Paredes
Grosso (1983), arquitecto coordinador de la remodelación de Palomeras
en el número monográfico de la revista Arquitectura del Colegio Oficial
de Arquitectos de Madrid (COAM) dedicado al tema, y a la que
intenta dar respuesta, como hemos visto, el estudio aquí reseñado:
«¿Existe en todo esto un atisbo de modelo de intervención
urbana, aunque el mismo se encuentre conjugado en un tiempo irregular e
imperfecto, arrastrado por el frenillo de su propio contexto? [...] Cuando en
los gritos vecinales se ponía junto a ``Viviendas aquí y ahora'', la pretensión
de ``Una ciudad digna... Realizada... Bajo nuestro control...'' se estaba
hablando de una ciudad culta y democrática. Se estaba proponiendo un modelo,
imperfecto por real y realizable, pero no falto de coherencia»
(Paredes Grosso, 1983).
Bru Martín, Paloma y Basagoiti Rodríguez, Manuel (2000)
«Centro Sociocultural Mariano Muñoz. Hacia un modelo de cogestión y
participación ciudadana en la Acción Social», Boletín CF+S,
n.12, Ciudades para un futuro Más Sostenible. Madrid. http://habitat.aq.upm.es/boletin/n12/apbru.html
Castells, Manuel (2001) «La
formación de un movimiento social urbano», La sociología urbana,
Alianza Editorial. Madrid
Castro, Prisciliano, Federación Regional
de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) (1996)
Un ejemplo de participación y renovación urbana: la remodelación de
barrios en Madrid (España) Biblioteca Ciudades para un Futuro
más Sostenible. Madrid. http://habitat.aq.upm.es/bpes/onu/bp258.html
Cervera, Jaime y Hernández, Eduardo (1978)
«Vallecas: realojamiento o expulsión (I y II)», El País,
13 de junio (http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=&xref=19780613elpmad_2&type=Tes&anchor=elpepiautmad)
y 14 de junio (http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=&xref=19780614elpmad_1&type=Tes&anchor=elpepiautmad).
Madrid
Hernández, Eduardo (1987)
«Remodelación, cuerda para rato», Alfoz, n.39
(Monográfico sobre Vivienda Pública y Desarrollo Urbano). Madrid
Leal, Jesús y Tobio, Constanza (1986)
«La Remodelación de Barrios (Seamos realistas, pidamos lo
imposible)», Arquitectura y Vivienda Monografías,
Madrid
López, Antonio (1978) «La
Remodelación de Vallecas», El País, 26 de diciembre (http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=&xref=19781226elpmad_2&type=Tes&anchor=elpepiautmad),
Madrid
López de Lucio, Ramón (2003)
«El Programa de Barrios en Remodelación 1979-89», Un siglo
de vivienda social (II), Carlos Sambricio (coord.); Editorial Nerea, Ministerio
de Fomento, EMV, Consejo Económico y Social, Madrid
López de Lucio, Ramón (2003)
«Remodelación integral del Pozo del Tío Raimundo», Un
siglo de vivienda social (II), Carlos Sambricio (coord.); Editorial Nerea,
Ministerio de Fomento, EMV, Consejo Económico y Social, Madrid
Martín Arnoriaga, Tomás (1986)
Orcasitas: del barro al barrio A.V. Meseta de
Orcasitas
Martínez Santa-María, Luis (2003)
«Operación Palomeras. Del Suelo al piso», Un siglo de
vivienda social (II), Carlos Sambricio (coord.); Editorial Nerea, Ministerio de
Fomento, EMV, Consejo Económico y Social, Madrid
Martínez Vidal, Emilio (2003)
«Palomeras-Valdebernardo. Dos modelos de ocupación del espacio urbano en
la política de vivienda social», Un siglo de vivienda social
(II), Carlos Sambricio (coord.); Editorial Nerea, Ministerio de Fomento, EMV,
Consejo Económico y Social, Madrid
Otero, Lara y Aguirre, Begoña (1996)
«La ciudad nueva que surgió del lodo», El País, 16 de
junio (http://www.elpais.es/articulo.html?d_date=&xref=19960616elpmad_23&type=Tes&anchor=elpepiautmad),
Madrid
Paredes Grosso, Manuel (1983)
«Las claves de la remodelación de Palomeras», Arquitectura,
n. 242. COAM, Madrid
Pérez Pérez, Gabriel y Pérez Pérez, Alfredo (1998)
Influencia del movimiento vecinal en la transformación de un
barrio. La Colonia de San Agustín (Vallecas) I
Jornadas de Recuperación Oral de la Historia de Vallecas. http://www.vadevallecas.org/cabecera/HISTORIA/barrio.htm
Períbañez Ayala, Gemma (2003)
«Palomeras», Un siglo de vivienda social (II), Carlos
Sambricio (coord.); Editorial Nerea, Ministerio de Fomento, EMV, Consejo
Económico y Social, Madrid
Román, Osvaldo (2003) «El
IVIMA y la Remodelación de Barrios de Madrid», Un
siglo de vivienda social (II), Carlos Sambricio (coord.); Editorial Nerea,
Ministerio de Fomento, EMV, Consejo Económico y Social, Madrid
Vinuesa Angulo, Juluio (1987)
«La gestión: un proceso singular», Alfoz, n.39
(Monográfico sobre Vivienda Pública y Desarrollo Urbano). Madrid
Edición del 30-6-2005
Libros| Lámina
1. Barrios en Remodelación. Plano de situación. >>>
|
Boletín CF+S 29/30 --
Notas para entender el mercado inmobiliario >
http://habitat.aq.upm.es/boletin/n29/nlib.html |
Ciudades para un Futuro más Sostenible
Búsqueda | Buenas Prácticas | Documentos | Boletín CF+S | Novedades | Convocatorias | Sobre la Biblioteca | Buzón/Mailbox
Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid -- Universidad Politécnica de Madrid -- Ministerio de Vivienda
Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio